Base Monetaria
La base monetaria de Argentina y su composición, según las Estadísticas Monetarias del BCRA, con su evolución en el tiempo.
- Billetes y monedas en poder del público56%-0,8 pp
- Efectivo en entidades financieras5%-1,2 pp
- Depósitos de bancos en cta. cte. $ en BCRA39%+1,9 pp
Evolución
Base monetaria y su composición para las fechas seleccionadas.
Preguntas frecuentes
La base monetaria es el dinero primario de una economía: el total de pesos que el Banco Central ha puesto en circulación, ya sea en manos del público y de los bancos en forma de billetes y monedas, o depositado por las entidades financieras en sus cuentas en el propio Banco Central. Por eso se la conoce también como "dinero de alto poder" o dinero base.
Es el punto de partida desde el cual se genera el resto del dinero de la economía: a partir de la base, el sistema financiero multiplica los pesos mediante el crédito y los depósitos. Al ser la materia prima monetaria que controla directamente el Banco Central, su evolución es una de las variables más seguidas para analizar la política monetaria y sus posibles efectos sobre la inflación y el tipo de cambio.
La base monetaria se compone de dos grandes partes. La primera es la circulación monetaria: el total de billetes y monedas emitidos por el Banco Central que están fuera de sus arcas, es decir, el efectivo en poder del público (personas y empresas) y el que mantienen los bancos en sus cajas y cajeros. En otras palabras, todo el dinero físico que circula por la economía.
La segunda parte son los depósitos de los bancos en cuenta corriente en pesos en el BCRA: el dinero que las entidades financieras mantienen guardado en sus cuentas dentro del Banco Central. Los bancos usan esas cuentas para cumplir con los encajes (la porción de los depósitos que están obligados a inmovilizar) y para liquidar pagos entre ellos. La suma de ambos componentes (el efectivo en circulación más esos depósitos) constituye la base monetaria total.
El Banco Central publica datos de la base monetaria con frecuencia diaria, además de presentarlos en promedios mensuales y en series de saldos a fin de período. Esto permite seguir su evolución casi en tiempo real, ya que es una de las variables monetarias que el organismo informa de manera más continua.
En la práctica, conviven dos lecturas útiles: el dato diario, que muestra los movimientos del día a día y puede ser volátil, y el promedio mensual, que suaviza esas fluctuaciones y resulta más representativo para analizar tendencias. Para comparaciones de mediano plazo suele preferirse el promedio mensual o el saldo a fin de mes.
Los datos de la base monetaria en Argentina los publica el Banco Central de la República Argentina (BCRA), que es el organismo encargado de la política monetaria y, por lo tanto, la fuente oficial sobre la cantidad de dinero primario de la economía.
El BCRA difunde esta información a través de sus estadísticas e indicadores monetarios, donde puede consultarse tanto la base monetaria total como sus componentes y los factores que explican sus variaciones. Al ser el propio emisor del dinero, es la fuente primaria y de referencia para esta variable.
La base monetaria es importante porque es la variable monetaria que el Banco Central controla de forma más directa y, por eso, una señal clave de la orientación de la política monetaria. Su ritmo de crecimiento o de contracción ayuda a anticipar si la autoridad monetaria está expandiendo o restringiendo la cantidad de pesos en la economía.
Su seguimiento resulta especialmente relevante en economías con alta inflación, como la argentina, porque existe una relación entre la cantidad de dinero y la evolución de los precios y del tipo de cambio. Un crecimiento muy acelerado de la base, no acompañado por una mayor demanda de pesos, suele asociarse con presiones inflacionarias y cambiarias. Por eso analistas, inversores y el público en general la observan como uno de los termómetros de la macroeconomía.
La base monetaria es un saldo: una "foto" del total de dinero primario existente en un momento dado. La emisión monetaria, en cambio, es un flujo: el acto por el cual el Banco Central crea nuevos pesos. Dicho de otro modo, la emisión es uno de los mecanismos que hace variar la base monetaria a lo largo del tiempo.
La relación entre ambas no es automática ni se da uno a uno. El Banco Central puede emitir pesos (por ejemplo, para comprar divisas o financiar al Tesoro) y, al mismo tiempo, retirar pesos de circulación mediante otras operaciones, como la colocación de instrumentos que absorben liquidez. Por eso la base monetaria puede crecer menos de lo que se emitió, o incluso mantenerse estable pese a que haya habido emisión, según cuánto dinero se inyecta y cuánto se absorbe en el mismo período.
La base monetaria mide el dinero primario que crea el Banco Central, mientras que los agregados monetarios (M1, M2, M3) miden el dinero total que circula en la economía, en sentido cada vez más amplio. La diferencia surge porque, a partir de la base, el sistema financiero "multiplica" el dinero a través del crédito y los depósitos.
Los agregados se ordenan según su grado de liquidez. M1 es el más líquido: el efectivo en poder del público más los depósitos en cuenta corriente. M2 suma a lo anterior las cajas de ahorro. M3 incorpora además los depósitos a plazo, por lo que es el más amplio. Así, la base monetaria es el punto de partida (el dinero de alto poder), y los agregados reflejan cómo ese dinero se expande dentro del sistema financiero. La relación entre la cantidad de dinero total y la base se conoce como "multiplicador monetario".
Quien controla y emite la base monetaria es el Banco Central de la República Argentina (BCRA). Es el único organismo con la facultad legal de emitir pesos, es decir, de crear el dinero primario de la economía, y de regular su cantidad mediante los instrumentos de política monetaria.
El Banco Central modifica la base a través de distintas operaciones: puede expandirla, por ejemplo, comprando divisas o asistiendo financieramente al Tesoro, y puede contraerla absorbiendo pesos mediante la colocación de instrumentos que retiran liquidez del mercado. A través de este manejo busca cumplir sus objetivos de política monetaria, como el control de la inflación y la estabilidad del sistema.
Existe una relación estrecha, aunque no mecánica, entre la base monetaria y la inflación. La idea de fondo es que, si la cantidad de dinero crece de forma sostenida por encima de lo que la economía demanda y produce, el exceso de pesos tiende a trasladarse a los precios. Por eso una expansión muy acelerada de la base monetaria suele asociarse con mayores presiones inflacionarias, algo especialmente visible en economías con historia de alta inflación como la argentina.
Sin embargo, la relación no es inmediata ni proporcional en el corto plazo. Influyen otros factores, como la demanda de dinero (las ganas del público de tener pesos), las expectativas, la velocidad de circulación del dinero y las medidas que toma el Banco Central para absorber liquidez. Por eso un aumento de la base no se refleja necesariamente en la misma magnitud, ni en el mismo momento, sobre los precios; la vinculación es más clara y robusta en el mediano y largo plazo.
La base monetaria y el dólar están vinculados a través de la oferta de pesos. Cuando hay muchos pesos en circulación en relación con la cantidad de dólares disponibles y con la demanda de moneda local, suele aumentar la presión sobre el tipo de cambio: una parte de esos pesos puede volcarse a la compra de divisas, lo que tiende a empujar la cotización del dólar hacia arriba.
Por eso una expansión fuerte de la base monetaria, sobre todo si no está acompañada por mayor confianza o demanda de pesos, suele asociarse con subas del dólar, en particular de las cotizaciones libres como el blue, el MEP o el CCL. De todos modos, la relación no es automática: el tipo de cambio también depende de las reservas, las expectativas, la política cambiaria y el contexto económico general. La base monetaria es un factor relevante, pero no el único que explica el comportamiento del dólar.
Que la base monetaria crezca significa que hay más pesos primarios en la economía que antes: el Banco Central inyectó más dinero del que retiró en ese período, por ejemplo al comprar divisas, asistir al Tesoro o devolver liquidez al sistema. Una expansión sostenida suele interpretarse como una política monetaria más laxa o expansiva.
Que la base se contraiga, en cambio, significa que hay menos pesos primarios: el Banco Central absorbió más dinero del que inyectó, habitualmente colocando instrumentos que retiran liquidez del mercado. Una contracción se asocia con una política más restrictiva. Ahora bien, para interpretar correctamente estos movimientos conviene mirar la base en términos reales (ajustada por inflación), ya que en un contexto inflacionario la base puede crecer en pesos nominales y, sin embargo, caer en términos reales si los precios suben más rápido.
Los pasivos remunerados del Banco Central son instrumentos por los cuales el organismo toma pesos del sistema financiero y, a cambio, paga una tasa de interés. Funcionan como una deuda de corto plazo del Banco Central con los bancos: en lugar de quedar circulando, esos pesos quedan "guardados" en el BCRA generando intereses. A lo largo del tiempo han tomado distintas formas según la normativa vigente.
Su relación con la base monetaria es directa: son una de las principales herramientas de esterilización, es decir, de absorción de pesos. Cuando el Banco Central emite dinero (por ejemplo, para comprar dólares) y quiere evitar que toda esa liquidez quede en circulación, coloca pasivos remunerados para retirar parte de esos pesos; así, la base monetaria crece menos de lo que hubiera crecido sin esa absorción. El contrapunto es que esos pasivos devengan intereses, y su acumulación puede convertirse en una fuente futura de emisión cuando hay que pagarlos, por lo que se los sigue de cerca al analizar la política monetaria.