Pobreza e Indigencia
La pobreza y la indigencia en Argentina según el método monetario del INDEC (canasta básica alimentaria y total, y las líneas de pobreza e indigencia), con su evolución en el tiempo.
Evolución
Pobreza, indigencia y canastas para las fechas seleccionadas.
- El INDEC publica canastas para la región de Cuyo, pero no la tasa de pobreza e indigencia. Con Cuyo seleccionado, las series de Pobreza e Indigencia no muestran datos.
- Entre 2007 y 2015 el INDEC no publicó datos confiables (intervención del INDEC): no hay tasas de pobreza para ese período (incluidas las presidencias de Cristina Fernández de Kirchner) ni canastas anteriores a 2016.
Análisis
Análisis para las opciones y el rango de fechas seleccionadas.
Preguntas frecuentes
En la medición oficial argentina, la pobreza y la indigencia se definen por los ingresos. Un hogar es pobre cuando sus ingresos no le alcanzan para cubrir una canasta de bienes y servicios considerados básicos (no solo alimentos, sino también vestimenta, transporte, salud, educación y otros gastos esenciales). La indigencia es una situación más extrema: un hogar es indigente cuando sus ingresos no llegan siquiera a cubrir una canasta mínima de alimentos.
Se trata, por lo tanto, de un enfoque monetario o "por ingresos": se compara cuánto gana un hogar con cuánto cuesta cubrir esas necesidades. Es distinto de otros enfoques, como el de las Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI), que miran condiciones estructurales (vivienda, servicios, educación) en lugar del ingreso corriente.
La diferencia está en qué canasta se toma como referencia. La pobreza se mide contra la Canasta Básica Total (CBT), que incluye alimentos más bienes y servicios no alimentarios. La indigencia se mide contra la Canasta Básica Alimentaria (CBA), que contempla únicamente los alimentos necesarios para cubrir las necesidades nutricionales. Como la CBA es más barata que la CBT, la línea de indigencia siempre es más baja que la de pobreza.
Por eso la indigencia es un subconjunto de la pobreza: todos los hogares indigentes son también pobres, pero no todos los pobres son indigentes. La indigencia capta la privación más severa, la de quienes no logran cubrir ni siquiera su alimentación básica, mientras que la pobreza abarca a un universo más amplio que tampoco llega a cubrir el resto de los gastos esenciales.
Argentina mide la pobreza con el método del ingreso o "método monetario". El procedimiento consiste en comparar el ingreso total de cada hogar con el valor de la línea de pobreza que le corresponde según su composición. Para eso, el costo de la canasta se ajusta por la cantidad de "adultos equivalentes" del hogar: cada integrante pondera distinto según su edad y sexo, de modo que una familia numerosa necesita más ingresos que una persona sola para no ser pobre.
Si el ingreso del hogar queda por debajo de su línea de pobreza, todos sus integrantes se cuentan como pobres; lo mismo ocurre con la indigencia respecto de la línea de indigencia. Los resultados se expresan como incidencia: el porcentaje de personas y de hogares que están por debajo de cada línea. Los datos de ingresos provienen de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH).
El organismo encargado de medir la pobreza es el INDEC (Instituto Nacional de Estadística y Censos), que es la fuente oficial. El INDEC elabora y publica tanto las canastas que definen las líneas (la CBA y la CBT) como las tasas de pobreza e indigencia, a partir de la información que releva en los principales aglomerados urbanos del país.
La medición se apoya en la Encuesta Permanente de Hogares y sigue una metodología pública y estandarizada, lo que permite comparar los resultados a lo largo del tiempo. Por eso las cifras del INDEC son las que se toman como referencia en el debate público, en los medios y en el diseño de políticas sociales.
La EPH es una encuesta que realiza el INDEC de forma continua para conocer las condiciones de vida de la población. Releva datos sobre empleo, desempleo, ingresos, características de los hogares y de las viviendas en un conjunto de aglomerados urbanos del país. Es la principal fuente de información socioeconómica con la que cuenta Argentina.
Para la medición de la pobreza, la EPH aporta el dato clave: los ingresos de los hogares, que luego se comparan con las líneas de pobreza e indigencia. Como su cobertura es urbana, las tasas oficiales de pobreza por ingresos corresponden a esos aglomerados y no al total del país, aunque concentran a la mayor parte de la población.
La línea de pobreza es el umbral de ingresos que necesita un hogar para no ser considerado pobre. Equivale al costo de la Canasta Básica Total (CBT): si los ingresos del hogar superan ese valor, no es pobre; si quedan por debajo, sí lo es. Es, en esencia, el "precio" de cubrir las necesidades básicas alimentarias y no alimentarias de ese hogar.
No existe una única línea de pobreza, sino que depende de la composición del hogar: se calcula multiplicando el costo de la canasta por adulto equivalente por la cantidad de adultos equivalentes de la familia. Además, se actualiza mes a mes en función de la evolución de los precios, por lo que su valor en pesos cambia continuamente.
La línea de indigencia es el umbral de ingresos por debajo del cual un hogar se considera indigente. Equivale al costo de la Canasta Básica Alimentaria (CBA), es decir, lo que cuesta cubrir únicamente la alimentación mínima necesaria. Un hogar cuyos ingresos no alcanzan ese valor no logra siquiera garantizar su comida básica.
Como solo contempla alimentos, la línea de indigencia es más baja que la de pobreza. Al igual que esta última, se ajusta según la composición del hogar (mediante los adultos equivalentes) y se actualiza mensualmente con la variación de los precios de los alimentos.
La Canasta Básica Total (CBT) es el conjunto de bienes y servicios que define la línea de pobreza. Incluye los alimentos de la Canasta Básica Alimentaria y, además, una serie de gastos no alimentarios considerados esenciales: vestimenta, transporte, salud, educación, gastos del hogar y otros consumos básicos. Su costo por adulto equivalente es, justamente, el valor de la línea de pobreza.
La CBT se obtiene a partir de la CBA, ampliándola para incorporar esos rubros no alimentarios. Para ello se utiliza el coeficiente de Engel, que refleja qué proporción del gasto de los hogares se destina a alimentos: cuanto menor es ese peso, mayor es la porción no alimentaria que se suma a la canasta. Su valor se actualiza mensualmente junto con los precios.
La Canasta Básica Alimentaria (CBA) es el conjunto de alimentos que cubre las necesidades nutricionales mínimas de un adulto equivalente durante un mes. Se define a partir de los requerimientos de energía (calorías) y de los hábitos de consumo de la población, e incluye productos como pan, harinas, carnes, lácteos, frutas y verduras, entre otros. Su costo determina la línea de indigencia.
La CBA es la base de toda la medición monetaria: a partir de ella se construye la Canasta Básica Total y, por lo tanto, la línea de pobreza. Su valor en pesos se calcula y publica mensualmente, siguiendo la evolución de los precios de los alimentos que la componen.
La diferencia es el alcance de cada canasta. La CBA incluye solo alimentos: lo mínimo para cubrir las necesidades nutricionales. La CBT, en cambio, parte de esos alimentos y agrega los bienes y servicios no alimentarios esenciales (vestimenta, transporte, salud, educación, entre otros). Por eso la CBT siempre tiene un valor mayor que la CBA.
Cada canasta define una línea distinta: la CBA marca la línea de indigencia y la CBT, la de pobreza. La relación entre ambas surge del coeficiente de Engel, que indica cuánto del gasto se destina a alimentos; con ese coeficiente se "expande" la CBA para llegar a la CBT.
Se parte del costo de la Canasta Básica Total por adulto equivalente y se lo multiplica por la cantidad de adultos equivalentes del hogar. Los adultos equivalentes son una forma de medir las necesidades de cada integrante según su edad y sexo: por ejemplo, un varón adulto se toma como referencia (equivale a 1) y los niños o niñas ponderan menos, porque consumen menos. Sumando esas ponderaciones se obtiene el "tamaño" del hogar en términos de necesidades.
El caso más usado como referencia es la "familia tipo": un hogar de cuatro integrantes (una pareja con dos hijos) que equivale aproximadamente a 3,09 adultos equivalentes. Para saber cuánto necesita esa familia para no ser pobre, se multiplica el costo de la CBT por adulto equivalente por 3,09. Si el ingreso total del hogar supera ese monto, no es pobre; si no lo alcanza, sí lo es.
La relación es muy estrecha, porque las líneas de pobreza e indigencia se calculan a partir de los precios. Cuando hay inflación, el costo de las canastas (CBA y CBT) sube mes a mes, y con él las líneas. Si los ingresos de los hogares no aumentan al mismo ritmo que esos precios, más familias quedan por debajo de las líneas y la pobreza tiende a crecer.
La inflación de los alimentos pesa especialmente sobre la indigencia, ya que la CBA está compuesta solo por comida. Por eso lo que realmente importa es el ingreso real, es decir, el poder de compra: la pobreza depende de la carrera entre los ingresos y los precios. Cuando los precios corren más rápido, el bienestar de los hogares se deteriora aunque sus ingresos nominales suban.
Hay que distinguir dos tipos de datos. Las canastas (la CBA y la CBT) y, por lo tanto, las líneas de indigencia y de pobreza, se publican con frecuencia mensual, siguiendo la evolución de los precios. Esto permite ver cuánto cuesta, cada mes, cubrir las necesidades básicas de un hogar.
Las tasas de pobreza e indigencia (la incidencia, es decir, el porcentaje de personas y hogares por debajo de las líneas) se difunden de forma semestral: el INDEC publica un informe para cada semestre del año, con algunos meses de rezago respecto del período medido. Por eso la foto de la pobreza se actualiza dos veces al año, mientras que el costo de las canastas se conoce mensualmente.